El nivel describe el caso, no a la persona
Los niveles de atención de PI no califican al paciente ni representan categorías económicas. Son una guía para estimar la extensión del problema, las disciplinas que podrían participar, la coordinación necesaria y el lugar más apropiado para continuar la atención.
NIVEL BÁSICO
Necesidades preventivas, diagnósticas o restauradoras delimitadas que pueden resolverse mediante atención general organizada y seguimiento periódico.
NIVEL INTERMEDIO
Casos que requieren una secuencia más amplia, coordinación entre procedimientos o participación puntual de otra disciplina para alcanzar un resultado estable.
NIVEL COMPLEJO
Situaciones extensas o de mayor dificultad clínica que necesitan planificación integral, interconsulta y coordinación de varias disciplinas o fases de tratamiento.
NIVEL DE REFERENCIA
Casos que, por sus condiciones clínicas, diagnósticas, médicas o técnicas, deben ser remitidos a un profesional, servicio o institución con capacidad específica.
Organizar el nivel de atención ayuda a saber qué puede resolverse, qué necesita coordinación y cuándo es más responsable referir.
El nivel puede cambiar durante el recorrido
La clasificación inicial no es definitiva. Los hallazgos diagnósticos, la respuesta a la fase preventiva o curativa y las nuevas necesidades del caso pueden indicar un nivel diferente. Por eso, la evaluación y la comunicación entre profesionales deben mantenerse durante todo el recorrido.
Niveles y fases cumplen funciones diferentes
Las cinco fases de PI explican el orden del recorrido: Fase Evaluativa, Preventiva & Interceptiva, Curativa, Restauración & Rehabilitación y Control & Seguimiento. Los cuatro niveles, en cambio, ayudan a reconocer la complejidad y el soporte requerido dentro de ese recorrido.
Esta clasificación es conceptual y se encuentra en proceso de estructuración y validación. No sustituye la evaluación clínica, el juicio profesional, la normativa aplicable ni los protocolos de referencia de cada institución.
